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La suave brisa

by admin

 

Quiero compartirles un tema que estoy hasta el día de hoy meditando y tiene que ver con diferentes manifestaciones que Dios tiene en la vida de cada uno de nosotros.

En 1 Reyes 19, 9-18 encontramos a un hombre de Dios que tenía todas las cualidades de un fiel seguidor. ¿Su nombre? Elías. En la Palabra Dios pasó como huracán, luego como terremoto, fuego y termina como una brisa. ¿En cuál estaba Dios? En la Brisa

Aun siendo Dios quien mando lo anterior a la brisa Él dice claramente que en la brisa se encontraba. Tengamos en cuenta que Elías ya conocía a Dios de diferentes modos. Dios lo usó para callar a 400 profetas del mal, luego él quedó dolido por una especie de persecución de la reina Jetzabel. Se escondió y se deseó la muerte más Dios nunca lo abandonó, lo alimentó, continuó su camino durante 40 días y fue así sucesivamente hasta encontrar otra vocación en un hombre llamado Eliseo.

Quiero referir esta historia a ti y a mi de las veces que en el mismo camino de Dios somos lastimados, heridos por las personas, una separación. La vida no es fácil y Dios nos lo muestra en cada uno de sus hombres. ¿Nunca has querido abandonar? ¿no deseaste morir, dejar, sentirte cansado o desanimado? He aquí que los hombres de Dios fueron como tu y yo. Depresivos, ciclotímicos, pecadores, infieles. 

En estas etapas de vida que vamos viviendo no esperes que Dios haga lo mismo que ayer. Él va a estar de igual manera aunque manifestándose de acuerdo a tu historia.

Quiero que te imagines una herida, una raspadura. Te meten alcohol y arde, luego un remedio y no te sirve. Ahora imagínate la prueba de un soplo leve en esa lastimadura. Seguro que sentirás alivio en la herida. En nuestras almas lastimadas ya no es necesario fuego, huracanes, gritos ni grandes canciones. Solo necesitamos una suave brisa que nos hace descansar el alma. Recuerda que antes de Pentecostés Dios sopló suave en la frente de sus discípulos.

Los miedos, los fracasos son una vez más transformados en esperanza.

¿Ahora que necesitamos?

  1. Volver a orar sin culpa. Necesitas dejarte amar mi hermano/a. Necesitamos llenarnos de la fidelidad de Dios que nos sigue llamando a servirlo. Él nos dará una nueva fuerza que es despacio, lenta y seguramente a través de la brisa suave.
  2. Necesitas volver a confiar. No esperemos que Dios haga como en el pasado. Hoy es nuevo, su misericordia es nueva.
  3. Esperanza viva. Ánimo que Dios te levanta más allá de tus caídas. Él te ama y es así como con Elías te va a dar otro camino nuevo a recorrer para dar testimonio y formar a otros.

Algo hermoso a tener en cuenta es que Dios nos va madurando a través de Jesús y la vida ya no es tan oscura. La madurez comienza en aceptar las ausencias y presencias de Dios aunque solo son sentires.

Cierro este escrito con lo que Él Señor repite varias veces a su hombre. “ Levántate que todavía tienes mucho que recorrer”

Luis Diego Islas. ( Laico consagrado y músico Católico)

 

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